2. CAPÍTULO II. EL LENGUAJE PRIMIGENIO DE LOS SERES ANIMADOS.
El lenguaje de las especies animales.
La comunicación de las especies animales es
innata, ancestral, milenaria; todas las especies vivas del reino animal
producen sonidos a través del órgano fonador específico, la voz en el
humano, mugido de los bovinos, balar de los caprinos, rugido de felinos,
aullido de caninos, barritar de los elefantes, canto de las ballenas, trinos y
gorjeos de las aves, estridular de saltamontes, grillos, cigarras y hormigas, zumbido
de abejas,
avispas y moscas.
Todos los sonidos emitidos por los animales son sistemas de
comunicación, comprensibles entre cada uno de los integrantes de la
especie, con significación específica de alarma, protección, orientación,
búsqueda de alimentos, reproducción u otros instintos indispensables para la
supervivencia; en su inmensa complejidad esos sonidos propios, corresponden al
lenguaje innato de cada especie, pero, sin capacidad de evolucionar y
transformarse en lenguas diferenciadas, ya que se comportan con instintos
básicos, así que todos los animales no humanos entienden esas comunicaciones
instintivas y primarias.
Los sonidos emitidos en rangos audibles
por cada una de las especies animadas, ofrece una referencia del entorno y las
situaciones que enfrentan, son estímulos sensoriales o reflejos condicionados, que, analizados en el
córtex o neocórtex cerebral de cada especie, se interpretan de acuerdo a
conductas aprendidas, como tranquilizadoras, amenazantes o información útil para la supervivencia, haciendo que los
individuos actúen de acuerdo a lo aprendido.
¿Cuántos miles de años lleva cada una de las especies animales emitiendo los sonidos propios e inmutables y comunicándose?
La respuesta parece sencilla y creemos que ocurrió desde que evolucionó y se diferenció como especie, en conclusión, millones de años.
El lenguaje
del homo sapiens
El lenguaje humano se produce a través de sonidos que produce el aire al pasar a través de las cuerdas vocales en el órgano fonador de la laringe; la laringe humana tiene la capacidad de reproducir todos los sonidos de la naturaleza desde hace millones de años, quizás desde los tiempos del hombre de Ardí hace 4.8 millones de años, está reproduciendo los sonidos aprendidos del entorno que habitó; los neonatos producen sonidos instintivos guturales e inespecificos, los niños y adultos reproducen sonidos del medio ambiente, aprendidos de los padres. El lenguaje primigenio presumiblemente requirió miles de años para aprenderse, perfeccionarse y reproducirse; el hombre tiene la capacidad cerebral para escuchar, interpretar, aprender y replicar los sonidos del entorno ambiental que lentamente se fueron convirtiendo en lenguaje primigenio.
La información lingüística almacenada en el área prefrontal, asociada al lenguaje hablado y articulado localizado en las áreas cerebrales 44 y 45 de Brodmann, que los médicos y anatomistas conocemos como área de Broca, se asocia con la entonación, gesticulación y movimientos necesarios para producir el lenguaje; los fonos que inicialmente dieron las bases para el desarrollo de la lengua ancestral, hoy solo pueden ser rastreados en los topónimos arcaicos, los cuales traen monemas implícitos que definen las características del relieve, hidrografía, geología del territorio y población humana, relacionadas con el mundo medio en el que habitamos los seres vivos y que se relacionan con el fono EN.
En el mundo superior (el espacio exterior o cielo), el homo arcaico encontró monemas para nombrar los cuerpos celestes y las fuerzas que estos generan en el mundo de arriba, asociado con espíritus protectores o demonios como la lluvia, las tormentas, la radiación, el calor, el frio, la luz, oscuridad, los rayos, el fuego, las mareas, el movimiento y rotación de cuerpos celestes y que se relacionan con el fono AN o IN.
En el mundo de abajo equilibrando el universo, los hombres prehistóricos encontraron monemas arcaicos para definir el inframundo con sus componenentes físicos y las fuerzas no visibles del interior de la tierra, también definidos como espíritus protectores o demonios destructores y se relacionan con el fono UN.
En Fonos innatos del homo.
Empezaremos por analizar los fonos milenarios y primigenios del homo que al igual que los animales no humanos se manifiestan con fonos instintivos; al neonato humano cuyo llanto es Aaaa, Aaaa cuando empieza a emitir los primeros sonidos, luego de los dos meses empieza a producir sonidos guturales y los padres inician la enseñanza de la primera palabra ancestral ma, ma, ma para nombrar la madre, onomatopeya copiada del balar de los caprinos y bovinos acompañantes del hombre del paleolítico desde tiempos inmemoriales, convirtiéndose en el monema arcaico y actual para nombrar la madre, la humanidad copió de las cabras su llamado primigenio maaaa, maaaa, maaaa; Ma es el fono o monema para nombrar la madre en casi todos los idiomas de la tierra, desde las lenguas mayores como el Inglés, Francés, Alemán, Italiano, Árabe, Hebreo, Chino, Coreano hasta lenguas menores como Swahili, Quechua, Embera y Kamentsa de Colombia y muchos otros miles de dialectos a través de la tierra.
El segundo fono que enseña al lactante humano antes del primer año, es Pa, convirtiéndose en la segunda palabra universal y ancestral que emite, refiriéndose al padre y luego asimilada a los mayores o ancestros en casi todas las lenguas actuales.
Fonos humanos aprendidos.
Los siguientes fonos que forman parte del lenguaje arcaico de los inicios de la humanidad, se transmitieron de padres a hijos, aprendidos quizás por imitación de sonidos de la naturaleza u onomatopeyas y creación inteligente en relación con experiencias y conocimiento del entorno, constituidos por una letra consonante que representa el sustantivo, que con mayor frecuencia esta acompañado de una letra vocal que corresponde a un adjetivo comparativo o calificativo; Ba o Va; Ca, Ka, Cha, Qa, Sa, Za, Sha, Da, Fa; Ga o Wa; Ha, Ja o Xa; La, Lla, Ya o Ra; Ma; Na; Pa; y Ta, los cuales tienen significado en los topónimos arcaicos así:
BA, VA y sus variantes vocálicas son zonas de cultivo de comida de origen vegetal ba, be, bi maíz, trigo, batatas; o cría de animales como cabras, Vacas, Bufalos, Venados; en cualquier sintagma toponímico que se encuentre Ba o Va y sus variantes vocálicas se refiere a llanuras o valles bajos, medios y altos.
CA, KA, CHA, QA, SA, ZA, SHA y sus variantes vocálicas corresponde a accidente geomorfológico de la tierra (plano, valles a cualquier altitud, colina, montaña, altillanura, volcanes).
DA y sus variantes vocálicas corresponde a gente, pobladores o pueblos localizados en las llanuras bajas, medias y altas.
FA y sus variantes vocálicas son cuevas, cavernas, nichos o habitáculos del hombre localizados en las llanuras bajas, medias y altas.
GA, WA y sus variantes vocálicas son zonas de lagos, marismas o zonas inundables localizados en las llanuras bajas, medias y altas.
HA, JA, XA corresponde estrictamente al color blanco, nieve, sal, luz, localizados en las llanuras bajas, medias y altas; región Janca y Jalca del Perú (nevada y paramo), Jua sol (muy blanco o brillante); con respecto a las variantes vocálicas corresponde a los otros colores verde y azul con el adjetivo vocal E, rojo, ocre o café I; negro, oscuro O; muy claro, transparente, brillante U.
LA, LLA, YA, RA y sus variantes vocálicas corresponde a las diferentes onomatopeyas del sonido del agua, ya sea mar, río, arroyos, afluentes a diferentes altitudes.
MA y sus
variantes vocálicas tiene dos acepciones, para madre humana, mamá y para la madre tierra montaña madre o donde nace..., nacimiento de un río, origen, lecho de río o lago.
NA y sus
variantes vocálicas corresponde a materia, sustancia, naturaleza de un elemento terrestre.
PA y sus variantes vocálicas tiene dos acepciones padre humano, papá y ancestros y lugares de la tierra espirituales donde habitaron ancestros divinizados, lugares sagrados o de enterramiento de ancestros, picos rocosos, volcanes o valles ancestrales. TA es la onomatopeya del sonido de choque de rocas, Ta y sus variantes vocálicas son rocas o accidentes geográficos de constitución rocosa en zonas de baja, media o gran altitud (incluyen piedras, colinas rocosas, montañas rocosas, picos rocosos y acantilados, tata, la duplicación de monemas da el plural, piedras o rocas.
El Alfabeto
Ancestral.
De acuerdo a los elementos o fonos arcaicos de este trabajo encontré 16 fonemas básicos, constituidos por 5 vocales y 11 consonantes.
Letras
Vocales.
Las 3
primeras letras vocales A, E, I, corresponden a variables de niveles de altitud. La letra vocal A es un símbolo ancestral que representa una montaña con una linea horizontal baja que significa la parte baja o pie de la montaña, el valle; o la figura geométrica que representa el espacio plano donde se apoyan las extremidades inferiores del ser humano en la tierra, indicando el suelo plano y bajo. La letra vocal E es un símbolo ancestral que contiene una barra de altitud con una raya intermedia que significa punto medio o valle de media altitud. La letra vocal i es un símbolo ancestral que contiene una barra de altitud con un punto en la parte superior que indica la parte alta. Las letras vocales O y U corresponden a variables de tamaño y forma. La letra vocal O es un símbolo ancestral de un espacio cerrado y limitado, que indica que corresponde a un tamaño pequeño, aplicable a ríos pequeños, lagos pequeños, colinas terrestres y rocosas, montañas pequeñas, pueblos pequeños, etc. La letra vocal U es un símbolo ancestral que corresponde a un espacio abierto, ilimitado, grande, profundo, hueco o extenso: canal, cráter, volcán, Cu; barranco o depresión rocosa del
terreno, Tu que se adapta a Cañadas rocosas; lechos grandes o profundos de ríos, Ru o Lu; espacios profundos y extensos donde se acumula agua, Gua (lagos); poblados grandes Du o Dunia. Muchos nombres ancestrales de los ríos caudalosos del mundo tienen el fonema U, YUma, (Magdalena), URAbá (Atrato) en Colombia, MissURI (USA), Catalunya, Lu se refiere al río caudaloso del valle medio del río Ebro en España, YaRU (Nilo y Jordán), RWbú, URUbamba, Amaruna (Amazonas); además pueblos grandes, estrellas y planetas grandes, etc.
Letras
Consonantes.
Las 12 consonantes
son B, D, F, G, J, L, K, M, N, P, R, T., cuyo significado se dedujo en el aparte de los fonos humanos. Con respecto a la consonante K referente a los accidentes geomorfológicos de la tierra, es homologable a C, CH, Q y S de acuerdo a las reglas ortográficas de las actuales academias de las lenguas mayores. El fonema K es más frecuente en Grecia, Turquía, el oriente medio y la India, El fonema C y S es más frecuente en las lenguas romances, castellano e italiano; el fonema CH es más frecuente en lenguas Amerindias y sino tibetanas y el fonema Q es frecuente en lenguas Sino Tibetanas, pero, sin ser excluyentes, en las transliteraciones todos los topónimos arcaicos se describen con los fonemas que más se acercan a la fonética original de cada pueblo. La consonante L referente a fuentes de agua o ríos es homologable a LL y Y, dependiendo de la
gramática o la composición y organización sintáctica de los morfemas, se utiliza de manera similar en todos los pueblos ancestrales del mundo.
Estos fonos y sus respectivos lexemas están presentes en la mayoría de los topónimos de la tierra y describen con precisión las características físicas, geográficas, geológicas, de altitud, de tamaño, forma y material de constitución (tierra, roca, nieve o sal) del sitio al que se refieren, independiente de la lengua que se hable en la región.
La comunicación primitiva ancestral y básica de los homínidos ha sobrevivido por más de 5 millones de años, hace 2 millones de años cuando el homo neandertal migró a Europa y Asia desde los valles medios de los ríos de África central, presumiblemente su lengua ancestral estaba constituida por los fonos básicos relacionados anteriormente y continúan vigentes en todos los topónimos e hidrónimos de la tierra, de tal manera, que nunca tendremos certeza si los fonos ancestrales eran comunes para el homo Neandertal y el homo Sapiens.
Estos fonos existen en los topónimos de África, la cuenca del Mediterráneo, Oriente medio, India, China, Japón y en América, con pocos cambios fonéticos, lo que pudiera orientar al origen monogenético de la lengua y quizás a muchos cientos de miles de años de desarrollo de la lengua.
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